domingo, 20 de agosto de 2017

Schrödinger

Algo que muchos parecen ignorar es que la realidad excede excesivamente lo que nuestra conciencia y sentidos perciben. De hecho, demuestran experimentos que cuando miro a este gato, que probablemente está vivo, le estoy enviando suficiente energía para modificarlo. Logro que los átomos de los que están compuestas las moléculas, y por ende, sus células, se materialicen en forma de partículas.
Nadie conoce, aunque lo crea, el aspecto real de las cosas. Cuando nuestra conciencia no las perturba mediante la interpretación ya no es tan fácil ni para la imaginación. Tal vez las partículas elementales no son tan elementales. Divagar da espacio a pensar que este gato no es más que una mezcla de energía interactuando mediante fuerzas con el cosmos que le rodea. Energía vibrando en todas direcciones, en todas dimensiones, con mayor probabilidad en las partículas que llamamos fermiones y bosones.
Pero, si indagamos un poco, ¿qué tan grande puede ser una onda vibratoria? Mejor aún, ¿qué tan pequeña puede llegar a ser?
A lo largo de nuestra historia han existido varias personas dispuestas a encontrar estos extremos, pero la experiencia nos dice que, acercando cada vez más el observador a dicha onda, siempre se encontrará algo más pequeño. Al llegar a dimensiones infinitesimales, constantemente se halla concentraciones más ínfimas de energía: hermosas esculturas incognoscibles para nosotros, apartando el hecho de que no podemos ver a tales escalas, por nuestra limitada visión tridimensional.
Cuando aclaramos estas obras de arte, tienen un lujo de detalle integrado por ondas excesivamente más pequeñas, con tendencia a agruparse y crear galaxias y constelaciones las cuales, si se analizan como cadenas de acción y reacción, gracias a las dimensiones relacionadas al tiempo, dibujan hilos que se dividen en cada posibilidad. Encrucijadas que llevan a realidades remotamente distintas.

Todo lo que pudo ser y lo que es, o lo que creemos que es. Donde, dentro de una de las galaxias, en un planeta que forma parte de los sistemas que la crean, estoy sentado viendo a este gato que probablemente está muerto, escribiendo sobre un universo como dentro de sí mismo, con la estructura de un fractal. Describiendo realidades donde veo en vez a un perro, a un dinosaurio, o algo inconcebible en mi perspectiva. Quizás soy tú o, simplemente, se trate de un gato experimentando, viendo qué sucede cuando me implanta la duda de si está vivo o muerto una vez que está en cierta caja con veneno.

1 comentario:

  1. Que el gato este vivo y muerto al mismo tiempo. Vaya que es complicada la fisica cuantica.

    Saludos

    ResponderEliminar