Caso
curioso el de los opuestos. La biofilia y la necrofilia. Hombre o
mujer. Uno arriba y uno abajo. El “bueno o malo” que heredó
nuestra razón de la evolución para salir de su contraparte: la
quietud. Identificándonos con un lado y cosificando lo que no soy,
lo que está afuera de mi. La vida penetrando filosamente en la nada
del tiempo, como luz contra oscuridad: hacia el frente y un ciclo a
la vez.
Cada
ser cortando la tela de la muerte, alejándola de sí hasta que pasa
la tijera a su sucesor. Cada revolución logrando un estado más
avanzado que el de su anterior competidor. La negligencia del
movimiento cuya trayectoria es afectada por su historia y que sólo
se transforma cuando interactúa con otra, chocando alguno de los
bordes que lo separan de lo exterior. Abismo que, como toda piel,
parece muy definido, pero no se puede hallar su medida exacta.
Incluso
en cada polo hay antagonías:
-El
manejo de energía nos trae progreso.
-¿Y
Chernobyl?
-A
veces ocurren accidentes.
-¿Cuántos
accidentes más pueden ocurrir antes de llegar al límite posible?
-¿Cuál
es nuestro límite? ¿Acaso me vas a decir que crees que la
desigualdad social interfiere el desarrollo?
-Interfiere,
pero no lo limita. Todas nuestras acciones necesitan recursos, y
ellos tienen su velocidad de crecimiento y cantidad.
-Si
llegamos a sentir que nos falta algo, nos mudamos a otro lugar.
Además, antes de que suceda, seguro ya alguien encontró cómo
evitarlo.
-Lo
dices como si alguna de las especies extintas, los adictos,
prisioneros y muertos hubieran querido ese destino. La derrota se
siente cuando es demasiado tarde.
Hasta
que se cruza la arista. Definitivamente ahora se es lo otro. Norte o
sur, derecha o izquierda, ya no importa. Son tan diametralmente
contrarios que caen en la igualdad. El calor intentando entrar al
frio, así como el frio al calor. Yin y yang. Intérprete definiendo
el sentido.
Interesante
la situación de la frontera. Donde se es y no a la vez. Donde se
sensibiliza tanto hacia ambos lados, que es difícil identificarla
con algún extremo. Situación del que percibe más, pero sólo
transmite cuando se mueve o conmueve. Lucila Velásquez
internalizando la capacidad del poder. El árbol explotando tanto
afuera como adentro. De un lado la estabilidad del Estado y del otro
el dinamismo del cosmos. Logrando con su obra, o al menos intentando,
describir la compleja hermosura de los choques y placeres cercanos.
Proceso interno de interpretación de energía. Traducción de lo
cuántico a binario y de binario a cuántico para ambas inercias
rivales.
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