domingo, 20 de agosto de 2017

Opuestos

Caso curioso el de los opuestos. La biofilia y la necrofilia. Hombre o mujer. Uno arriba y uno abajo. El “bueno o malo” que heredó nuestra razón de la evolución para salir de su contraparte: la quietud. Identificándonos con un lado y cosificando lo que no soy, lo que está afuera de mi. La vida penetrando filosamente en la nada del tiempo, como luz contra oscuridad: hacia el frente y un ciclo a la vez.
Cada ser cortando la tela de la muerte, alejándola de sí hasta que pasa la tijera a su sucesor. Cada revolución logrando un estado más avanzado que el de su anterior competidor. La negligencia del movimiento cuya trayectoria es afectada por su historia y que sólo se transforma cuando interactúa con otra, chocando alguno de los bordes que lo separan de lo exterior. Abismo que, como toda piel, parece muy definido, pero no se puede hallar su medida exacta.
Incluso en cada polo hay antagonías:
-El manejo de energía nos trae progreso.
-¿Y Chernobyl?
-A veces ocurren accidentes.
-¿Cuántos accidentes más pueden ocurrir antes de llegar al límite posible?
-¿Cuál es nuestro límite? ¿Acaso me vas a decir que crees que la desigualdad social interfiere el desarrollo?
-Interfiere, pero no lo limita. Todas nuestras acciones necesitan recursos, y ellos tienen su velocidad de crecimiento y cantidad.
-Si llegamos a sentir que nos falta algo, nos mudamos a otro lugar. Además, antes de que suceda, seguro ya alguien encontró cómo evitarlo.
-Lo dices como si alguna de las especies extintas, los adictos, prisioneros y muertos hubieran querido ese destino. La derrota se siente cuando es demasiado tarde.

Hasta que se cruza la arista. Definitivamente ahora se es lo otro. Norte o sur, derecha o izquierda, ya no importa. Son tan diametralmente contrarios que caen en la igualdad. El calor intentando entrar al frio, así como el frio al calor. Yin y yang. Intérprete definiendo el sentido.

Interesante la situación de la frontera. Donde se es y no a la vez. Donde se sensibiliza tanto hacia ambos lados, que es difícil identificarla con algún extremo. Situación del que percibe más, pero sólo transmite cuando se mueve o conmueve. Lucila Velásquez internalizando la capacidad del poder. El árbol explotando tanto afuera como adentro. De un lado la estabilidad del Estado y del otro el dinamismo del cosmos. Logrando con su obra, o al menos intentando, describir la compleja hermosura de los choques y placeres cercanos. Proceso interno de interpretación de energía. Traducción de lo cuántico a binario y de binario a cuántico para ambas inercias rivales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario